EL LOBO ASTUTO


 

Érase una vez un astuto lobo, que nació en una cueva en la ladera de una montaña.

Aquel lobo tuvo una infancia muy triste, ya que sus padres le abandonaron porque no podían cuidarle más, porque tenían otros cuatro lobeznos y él era el más capacitado para sobrevivir en el frío invierno que azotaba el bosque y el caluroso verano. En estas época no había comida suficiente para todos y por eso tenía que robar gallinas en las granjas más cercanas para sobrevivir. Cuando no había gallinas, robaba ovejas y cabras, y las guardaba en su nueva cueva. Para alimentarse en el invierno, como no había animales, debía comer raíces y se acercaba al pueblo para ver si podía cazar  o robar algo de comida a los comerciantes. Debía  ser muy sigiloso, porque si lo atrapaban lo matarían para hacerse un abrigo de piel. Todos los días arriesgaba su vida por conseguir comida, pero... su presa siempre escapaba. El lobo cansado de esta situación se enfureció. Ese día había visto un bonito y gordo conejo, que podía haber guardado y duraría varios días.Pero fue muy tonto y se fue a por una presa más pequeña, un simple gazapo.

El dueño del gazapo  lo atrapó y lo encerró en una jaula. Él no quería estar en la jaula y con sus uñas afiladas la rompió  y se fue a encontrar comida.

 

En el pueblo encontró una granja en la que había muchos animales, sobre todo gallinas, que a él le encantaban, y muchos conejos. De esta forma el zorro esperó a la noche para cazarlos.

Durante la noche entró sigilosamente a la granja pero sin querer piso una lata que había en el suelo he hizo mucho ruido.

El dueño de la granja se enteró y fue a ver lo que ocurría con una escopeta,cuando vio al zorro, el dueño de la granja disparó, no le dio, pero le volvió a disparar un segundo tiro y le dio en su pata. El lobo malherido hecho a correr hacia el bosque con la pata herida. “Ahora será más difícil cazar y vivir en el bosque lleno de peligros” -pensó.

Fue a una enfermería que había en el bosque, allí  se le curó la pata pero se le había levantado la piel. El médico del bosque, que era un tejón, le dijo - vete a tu cueva hasta que se te cure la herida.

Después de unos días, como ya se le había curado la herida salió al bosque a cazar la comida, allí había un montón de animales para comer, se puso nervioso y empezó a perseguir a  todos los animales que veía.Pero esta todavía muy débil, así que  se mareó y se desmayó. De repente apareció un joven que al verlo en el suelo se acercó a él y al ver que no respondía decidió recogerlo, lo montó en su coche y se dirigió hasta su casa.

Allí intentó reanimarlo  hasta que lo consiguió, estaba muerto de hambre el pobre lobo. El joven le cocinó una gallina guisada y el lobo en un abrir y cerrar de ojos se la comió. El lobo le dio las gracias por haberle ayudado y le dijo que tenía que volver al bosque.

El lobo se fue de casa, pero nada más salir  vio al granjero ,

-¡Lo había seguido hasta ahí¡

El lobo echó a correr como pudo, a pesar de la herida de bala que le había causado el disparo en su pata, y el granjero fue tras él.

Como el lobo era tan astuto se escondió tras un árbol, el granjero pasó de largo. Cuando desapareció entre los arbustos fue rápidamente a una madriguera que encontró tras unos matorrales a pasar ahí la noche.

Al día siguiente, al amanecer, cuando no había nadie,el lobo salió de su escondite tan rápido como pudo,  y consiguió llegar al bosque sano y salvo.

Cuando llegaba a su madriguera  tropezó y se cayó.

Pero un amable conejito que pasaba por allí, le intentó ayudar,pero como era más pequeño que él,no pudo  y fue a pedir ayuda.

Corrió y corrió hasta que encontró una culebra, un ratón, un caballo y un jabalí.

 

El lobo fue corriendo,y tras unas horas se encontró con distintos animales :el primer animal que  encontró fue una culebra que estaba por la montaña sola y se le veía muy mala porque nada más que vio al lobo hizo un gesto muy extraño y el lobo le tenía mucho miedo. Entonces el lobo empezó a correr muy veloz, pero la culebra le seguía siempre a dónde iba. Después la culebra pilló al lobo y le hizo daño dónde tenía la herida de la otra vez, la herida de bala al rato tuvo que ir de nuevo al médico, porque las culebras son muy venenosas, entonces al pobre lobo le pusieron una inyección y volvió a ir por los bosques.

El lobo después se encontró con un ratón y se fue corriendo pero después de recorrer tanto se dio cuenta de que no corría el lobo.

El ratón le preguntó.

-¿Por qué no me persigues?

El lobo le respondió- porque me duele la pata.

El ratón le preguntó si quería ir a su casa y le contestó que sí. El ratón estaba a salvo.El ratón ayudó toda la noche al  lobo. El lobo se lo agradeció mucho, pero el ratón echaba mucho de menos a el lobo. Por el camino se encontró a un caballo.

El lobo después de tanto andar por el bosque salió a una pradera. Como ya se hacia de noche estaba buscando alguna parte en donde dormir. El caballo vio a una figura al fondo, que iba muy despacio.

Entonces el se acercó galopando y le dijo:

-¿Qué te pasa?

El lobo respondió:

-Me duele mucho la pata.

El caballo preguntó:

-¿Quieres que duerma contigo para hacerte compañía?

El lobo respondió:

-Vale, muchas gracias.

Al día siguiente el lobo se dio cuenta de que el caballo ya no estaba y empezo a buscarlo. Cuándo miró a la pradera lo vio galopando sin parar, como si fuera un potro muy joven.

El lobo se acerco y le dijo:

-Buenos días, caballo.

El caballo respondió:

-Buenos días ¿Que tal la noche?

El lobo respondió:

-Muy bien, pero me gustaría correr como lo hacías antes tú

El lobo se despidió del caballo y el caballo dijo:

-¿Puedo ir contigo?

El lobo respondió:

-Vale.

Entonces los dos emprendieron la marcha y...

Durante el camino encontraron un jabalí que buscaba trufas y el caballo le preguntó:

-Señor jabalí, usted perdone por interrumpir su busqueda. ¿Podrías ocuparte de mi acompañante? Yo tengo que hacer tareas pendientes.

-Vale- dijo el jabalí. -Pero espero que sea buen buscador porque me ayudará en mi búsqueda.

-Sí, soy muy bueno- interrumpió el lobo.

-En ese caso ven conmigo-.

Después de despedirse del caballo, el jabalí y el lobo fueron a buscar trufas. Durante el camino el lobo le contó la historia, y el jabalí cayó en que el conocía la casa del lobo.

-Ven, señor lobo, yo conozco tu casa y si quieres te puedo llevar.

-Vale- dijo el lobo.

Así que “china chana” emprendieron el camino hasta llegar a una casa de madera muy bonita.

-¡Voila! Esta es tu casa.

-Esta igual que yo recordaba.

Llamaron al timbre y de la casa salió una loba mayor con dos lobos adultos.

-Mamá, hermanos ¿sois vosotros?.

-Hijo mío, hace cuanto que no te veo, anda que no has crecido.

-Tato, ¿donde estabas?

El lobo pasó a su casa y les contó todo lo que había hecho y decidió invitar a sus salvadores: el ratón, el caballo y el jabalí, a un té.

Desde ese momento todos vivieron felices y comieron perdices, y los que no,  comieron lombrices.


 

                                                                         FIN                                                                                         

                                                                                                                                                                       

                                                     HECHO POR: CLASE 6º